Ane Alonso es arquitecta especializada en perspectiva de género, que ha participado en proyectos de arquitectura, urbanismo, género y participación ciudadana en diferentes municipios del País Vasco.
En 2023, a raíz de la publicación de su investigación sobre las mujeres a pie de obra, ganadora de la IX edición del Certamen de Publicaciones de trabajos e investigación del Instituto Vasco de la Mujer Emakunde, ha colaborado en el proyecto Acercando la Construcción a las mujeres con el Clúster Vasco de la Construcción y en el documental ‘Las mujeres a pie de obra: derribando muros‘ con la Diputación Foral de Bizkaia.
Ane, ¿cómo comienza tu interés por la arquitectura y el urbanismo con perspectiva de género?
Yo desde siempre he tenido una inquietud feminista y el hecho de haberme desarrollado en una profesión principalmente masculinizada sí que ha hecho que tenga una mirada atenta y que haya puesto el foco en visibilizar esa discriminación de género y esas desigualdades que siguen existiendo.
¿Qué obstáculos personales o profesionales has enfrentado como mujer en este sector y cómo los has sorteado?
En mi caso concreto, tener el título de arquitecta en una época en la que no había tantas y que, a nivel profesional, este puesto de trabajo ocupe cierta superioridad jerárquica, me ha servido de escudo de protección. Yo lo que más he vivido han sido situaciones de paternalismo, esas actitudes de querer protegernos, aunque no sé muy bien de qué, y que en el fondo lo que hacen es minusvalorarnos. O sea, cuando te vas a subir a un andamio y te dicen: ¿te ayudo?; pues no, no necesito ayuda.
Contra eso, antes sí que utilizaba más pedagogía e intentaba hacerles ver lo incorrecto de su actitud, pero tengo que reconocer que ahora, con los años, la edad y el cansancio, prácticamente les ignoro y sigo haciendo mi trabajo como cualquier persona.
Recientemente publicaste el estudio “La ausencia de mujeres en los trabajos a pie de obra en la construcción”. ¿Cuál fue el principal hallazgo que te sorprendió durante la investigación?
La primera conclusión que también tuvo cierta parte de sorpresa fue ver que, a pesar de lo alarmante de la cifra de mujeres empleadas en construcción (en torno a un 8% o 10% dependiendo del subsector), cuando ponemos el foco en el trabajo a pie de obra hablamos de menos de un 1% de presencia de mujeres. Es por esto, por lo que yo en mi investigación hablo de “ausencia de mujeres en los trabajos a pie de obra”.
Pues, a pesar de lo alarmante de esta cifra, no hay una percepción de que haya un problema. O sea, la construcción es un sector que está absolutamente masculinizado, especialmente en los trabajos a pie de obra y a nadie le preocupa. No hay una concienciación, un sentimiento colectivo de que aquí hay algo que está funcionando mal, sino que se arrastra una herencia en la que esto siempre ha sido así. Por eso, el primer paso para poder superar un obstáculo o solucionarlo sería tener conciencia de que se tiene un problema.
¿Qué factores estructurales crees que siguen dificultando la incorporación de mujeres en las obras?
La invisibilización del problema ha sido una de las de las conclusiones, además de que siguen vigentes estereotipos, tanto en la creencia de lo que es el trabajo a pie de obra como en cuanto a las capacidades de las mujeres. Estos son estereotipos que están operando en una doble dirección y que, además, se retroalimentan.
Para poder superar estos estereotipos es fundamental conseguir visibilizar, conseguir trasladar a la sociedad que a día de hoy para trabajar a pie de obra no hace falta estar fuerte y que afortunadamente los avances tecnológicos y el uso de herramienta específica facilita mucho el trabajo. Tenemos que visibilizar que por defecto o por el hecho de que haya tantos hombres, el sector no tiene un ambiente hostil o insolidario para las mujeres. De las experiencias que he podido recoger a través de mi investigación, las mujeres que trabajan a pie de obra, que he entrevistado, no me han trasladado esa percepción.
¿Qué papel juega la formación profesional en revertir esta exclusión? ¿Crees que los centros de formación están adaptándose a esta realidad?
La formación es clave en los procesos de transformación y yo creo que desde los centros educativos se está haciendo un esfuerzo importante y se han cambiado bastantes cosas. Principalmente son chicos los que se acercan a los módulos formativos relacionados con los trabajos a pie de obra y hasta hace poco el profesorado también era mayoritariamente masculino, pero cada vez hay más mujeres en la educación, en la Formación Profesional y en módulos específicos de construcción. Por eso, sé que se está haciendo un esfuerzo muy importante por acompañar y «cuidar» a las pocas chicas que acceden a esos grados formativos, aunque el reto sigue estando en atraer a más chicas, en que se acerquen a estudiar y a pensar en desarrollar su ámbito laboral en estos sectores.
Si pudieras implementar tres medidas concretas para acelerar la inclusión de mujeres en las obras, ¿cuáles serían?
Como carta a los Reyes Magos yo pediría un anuncio en la tele, similares a los que hizo en su día el Ejército, en el que se traslade el mensaje de que son trabajos que puede realizar cualquier persona que se forme y se lo proponga, independientemente de que sea hombre o mujer. Esto ayudaría a que mucha gente o muchas mujeres que no se lo plantean, no tuvieran reticencias, ya que creo que hay muchas mujeres que esa puerta (la de la construcción) ni siquiera la ven.
Creo que otra medida concreta que se podría tomar es la regulación del embarazo. Es una realidad que los trabajos a pie de obra implican un uso activo del cuerpo y que mucha parte de esos trabajos son incompatibles con un estado de embarazo medio-avanzado, pero esto no pasa solo en la construcción. Tenemos referentes a nivel estatal en el que esto está regulado y teniendo en cuenta las pocas mujeres que a día de hoy trabajan en la obra, creo que se podría hacer un esfuerzo por regularlo y facilitar la entrada de mujeres.
Y, por último, otra medida estaría orientada a crear referentes. Una de las problemáticas identificadas, asociada a que haya tan pocas mujeres, es la ausencia de referentes que hace percibir que la obra no debe ser cosa de mujeres. Por eso, sería interesante ponerlas en valor ya que realmente están abriendo brecha en un mundo muy difícil.
¿Qué mensaje le darías a una joven que duda si formarse o no en un oficio tradicionalmente masculino como la construcción?
Las mujeres, en general, un dato que desconocen son las buenas condiciones económicas y laborales que tiene la construcción, especialmente frente a otros trabajos feminizados de baja cualificación. También, habría que poner sobre la mesa que la construcción es uno de los sectores que más ofertas de trabajo ofrece y que, además, ofrece una diversidad de cualificaciones y de puestos laborales muy diferentes en los que no es tan difícil encontrar algo que te guste, porque a lo mejor la albañilería te parece muy dura, pero la electricidad y el trabajo contable te encanta. Yo creo que es un sector que tiene factores suficientes para ser atractivo y es ahí donde el propio sector tendría que concentrar los esfuerzos en visibilizar esta realidad para atraer a las mujeres.
¿Cómo ves el futuro del sector en clave de igualdad? ¿Estamos avanzando realmente o el cambio es más lento de lo que parece?
Sin duda, que haya un aumento de mujeres trabajando en el sector va a mejorar sustancialmente la percepción que tiene la sociedad del sector, que no adolece precisamente de buena fama por diferentes motivos. Entonces, el sector debería de estar: preocupado, por un lado; activo en la búsqueda de soluciones, por otro; y ser consciente de que realmente debe trabajar por conseguir esta igualdad.
En mi experiencia personal, en el sector de la construcción, a diferencia de lo que pasa en otros sectores en los que las mujeres han accedido gracias a la cualificación, al expediente académico y a una selección de personal libre de sesgos, a día de hoy para trabajar en obra ser varón y tener experiencia son los factores que más cuentan en una entrevista de trabajo.
¿Qué opinas de iniciativas como la de ‘Women Can Build LatAm’?
Todo lo que se haga orientado a allanar el camino de las mujeres a estos trabajos a pie de obra, es estupendo. Y este proyecto en concreto pues creo que es muy interesante y ayuda a conseguir que las mujeres tengan la experiencia de trabajar en obra y facilitarles un medio de vida.
Además, creo que se basa en todos los pilares claves para transformar cualquier sociedad o realidad, que son la formación y la inserción laboral.
El próximo 25 de septiembre de 2025, celebramos el evento ‘Women Can Build: Una iniciativa catalizadora de la igualdad de género en el sector de la construcción de Latinoamérica y Europa‘, que se organiza en la la Oficina del Parlamento Europeo en Madrid y se retransmitirá en directo:
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El próximo 25 de septiembre de 2025, la Oficina del Parlamento Europeo en Madrid (Paseo de la Castellana, 46) acogerá el evento ‘Women Can Build: Una iniciativa catalizadora de la igualdad de género en el sector de la construcción de Latinoamérica y Europa‘.
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